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Oda a Florentino Ariza

30 dic 2025
2 min de lectura

Florentino Ariza —personaje de El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez— ha trascendido en la literatura latinoamericana como, quizá, el mayor de los románticos empedernidos. Su espera de más de medio siglo por el amor de Fermina Daza, una mujer con quien apenas tuvo verdaderos encuentros en persona, nos lleva a pensar en los peligros del amor idealizado, del cual todos hemos sido víctimas alguna vez. No obstante, esa idea de un amor que no se desgasta ni sucumbe ante la desilusión, en el seno de una sociedad que olvida y reemplaza con facilidad, es en sí misma un acto de rebelión.


En este tiempo contemporáneo, en que las relaciones parecen ser frágiles y fugaces, quiero creer que aún existen Florentinos dispuestos a preservar algunos de esos valores. Ariza no se rinde ante la lógica del tiempo; en una sociedad que mide el amor por su utilidad o su reciprocidad inmediata, su espera reivindica algo que las relaciones humanas necesitan: amar, aun sin garantía de ser correspondido, como una forma de humanismo.


Florentino encarna los valores que nos hacen más humanos. Su empresa de más de medio siglo preserva la fe en aquello que una parte del mundo ha perdido: la promesa, la palabra, la memoria y la responsabilidad afectiva.


En el mundo de Florentino Ariza, donde los matrimonios se fundaban más en la conveniencia que en el afecto, su amor trasciende las barreras del formalismo y la tradición. Los personajes de Lorenzo Daza y la tía Escolástica reflejan a la perfección la contradicción latente entre amor y conveniencia: mientras él busca para su hija un matrimonio que eleve su posición social, ella anhela que su sobrina encuentre el amor que a ella le fue negado.


Florentino, a su vez, se presenta como el soporte emocional que necesitaba Fermina en sus últimos años de vida, tras quedar viuda. Fiel a su promesa de juventud, Ariza le ofrece un amor incondicional, preservando su palabra a pesar del paso del tiempo.


El amor en los tiempos del cólera puede, entonces, leerse como una defensa de la profundidad frente a la fugacidad, del amor frente a la conveniencia y de la memoria frente al olvido. Florentino Ariza, con sus luces y sombras, nos enseña que el amor —aun idealizado e ingenuo— es el soporte esencial de las relaciones humanas. Ojalá existieran más personas dispuestas a preservarlo con la misma determinación con que él lo hizo durante cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.


-Joseph Müller


*Imagen de portada generada con inteligencia artificial.

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